Los sacrificios humanos en el antiguo México

Los mexicas al igual que otras culturas practicaban sacrificios humanos. Con el fin de honrar a los dioses para que estos proveyesen de bienestar a la comunidad.
Los relatos de los sacrificios se encuentran en diversos códices pero el más conocido es el códice florentino que fue rescrito por un monje a partir de la información que los aborígenes le brindaban.

 

Sacrificio de niños


Se cree que los nobles eran los encargados de ofrendar a sus propios hijos para ser sacrificados pero hay estudios que afirman que estos niños eran vendidos por sus propias madres o bien eran quitados a esclavos. Al niño elegido se le adornaba con un tocado en la cabeza, se le colocaban brazaletes de cuentas verdes y vestía un traje especialmente confeccionado para la ocasión. Luego era paseado por las calles. La noche previa al sacrificio, el niño era llevado a un adoratorio que quedaba próximo a una laguna. Allí debía pasar la noche sin dormir, mientras los sacerdotes entonaban diferentes cantos en honor a Tlaloc, el dios de la lluvia. A la mañana siguiente, el niño era colocado en una litera que estaba recubierta con plumas de Quetzal y flores. Así era trasladado en medio de cantos y flautas a la cima de un cerro próximo a Tenochtitlán en donde había un adoratorio. Los mexicas creían que cuanto más llorase y gritase el niño, más lluvia caería y mejores cosechas se tendrían. Por ello, antes de degollarlo se le arrancaban una por una las uñas, lo mismo ocurría con los dientes y por último se le quitaban los ojos. Estas partes del cuerpo era un verdadero manjar para el ahuizotl, un ser fantástico que tenía cuerpo de perro y brazos de mono. Se creía que era una encarnación de Tláloc. Por último, el niño era degollado y su sangre se vertía en una jícara para ofrendarla al dios mientras que su cuerpo se arrojaba por el precipicio.

Meses en los que se realizaban sacrificios


Los sacrificios se iniciaban en Atlacaualo (equivale al mes de febrero) y se extendía hasta Hueytozoztli (cerca de abril y mayo) o hasta que llegasen las primeras lluvias.
Durante el primer mes, se honraba a la diosa Chalchiuhtlicue hermana de Tláloc y de Quetzalcóalt. Por lo que no solo se sacrificaban niños sino que también a cautivos. A estos se los ataba a una piedra de molino y luego eran acuchillados.
A los niños generalmente se los ahogaba en un remolino, conocido como Pantitlán, que se encontraba en la laguna de México. 

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El calendario mexica se componía de 18 meses de 20 días cada uno, un total de 360 días, los cinco días restantes eran conocidos como nemontemi y se los consideraba de mala suerte. Durante este período se realizaban sacrificios de niños, mujeres y hombres en función del dios al que se adorase. La mayoría de los sacrificados eran esclavos ofrecidos por sus amos o bien guerreros capturados. En el caso de los guerreros, antes de darle muerte, se los tomaba por el cabello y se los arrastraba por el suelo. Luego se le cortaba un mechón que era conservado como una reliquia.
En su mayoría, la forma de sacrificio más habitual era la extracción del corazón pero también se utilizaba la decapitación, la incineración en la hoguera, el ahogamiento, la extracción de las entrañas y el desollamiento (quitaban la totalidad de la piel y luego el sacerdote se recubría con esta).
La elección del tipo de sacrificio dependía de la deidad a la cual se honraba, en el caso que fuese el sol, se extraía el corazón; si era el dios del fuego (Xiuhtecuhtli) se procedía con la incineración. Si un guerrero era llevado a la hoguera, antes de que muriese se lo retiraba del fuego y se le arrancaba el corazón. 

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El sacrificio más importante era el que se realizaba en honor del dios Tezcatlipoca. Para este sacrificio se elegía a un joven destacado por su correcta actitud, durante un año vivía una vida llena de deleites. Era adorado por todos porque se lo consideraba una encarnación del dios. Cuando llegaba el día del sacrificio, este subía a la cima de oratorio conocido como Tlacochcalco en donde era colocado sobre una piedra de sacrificio. Allí era sujetado por las piernas y los brazos mientras un sacerdote le quitaba el corazón. El cuerpo era bajado y descuartizado para ser cocido. Este era comido por los ministros, nobles y gente destacada. Otras versiones cuentan que la cabeza era cortada y clavada en un palo.

Hallazgos arqueológicos de sacrificios


Los arqueólogos encontraron muchísimos restos de sacrificios humanos. En la mayoría son esqueletos de niños que oscilan entre los dos y siete años. Un conocido arqueólogo, Mato Moctezuma, halló cuarenta y dos esqueletos de niños en un templo de Tlalóc (Tenochtitlán). 

Los sacrificios en otras culturas


Los sacrificios mexicas son los más conocidos en la actualidad pero otras culturas también lo realizaron como por ejemplo, los mayas, olmecas, etc. pero como no llegaron documentos sobre los mismos hasta el día de hoy, se cree que solo los mexicas los practicaban.

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